Furancho da Formiga
Furancho en la Ría de Arousa con vino blanco joven y tapas de mar, situado en plena costa de Boiro.
El Furancho da Formiga —la hormiga, ese animal laborioso que guarda y acumula— lleva décadas funcionando en el lugar de Lampón, en el municipio coruñés de Boiro, a orillas de la Ría de Arousa. La analogía con el nombre no es casual: la familia que lo regenta es conocida en la zona por su trabajo constante y silencioso, tanto en las viñas como en la cocina, y el resultado de ese esfuerzo se nota en la copa y en el plato.
El vino blanco de la casa es joven y directo, sin crianza ni artificios enológicos: uva recién vendimiada, fermentación controlada en depósito de acero, y a la mesa antes de que llegue el calor. Acompaña de maravilla las tapas de mar que son la seña de identidad del furancho: zamburiñas a la plancha con un poco de aceite y pimentón, berberechos cocidos con laurel, pulpo cocido en su punto y cortado fino sobre patata cachela. Las mariscadoras de la ría, muchas de ellas vecinas o conocidas de la familia, son el eslabón que garantiza la frescura de todo lo que se sirve.
El local es sencillo y funcional, con mesas de madera y sillas sin pretensiones, pero en los días de buen tiempo se instalan tableros en el exterior y la terraza improvisada se convierte en el mejor sitio de Boiro para pasar una tarde de sábado. Lleva funcionando como furancho varias generaciones, y hay clientes que recuerdan haber venido aquí de niños con sus padres.