Furancho Pampero
Furancho de Leiro con vino de la bodega propia y especialidades de caza y embutidos caseros en temporada.
Leiro es uno de esos municipios del Ribeiro que viven a un ritmo dictado por el ciclo de la vid: la poda en invierno, el brote en primavera, la vendimia en otoño y, entre medias, la temporada de los furanchos. El Furancho Pampero lleva décadas siendo parte de ese ritmo. La bodega familiar que lo sustenta elabora sus propios vinos desde las viñas que rodean el caserío de Pazos, y cada año el resultado de esa cosecha marca el carácter del furancho de esa temporada.
Lo que distingue al Pampero de otros furanchos del entorno es su afición a las carnes de caza. En los meses de invierno, cuando los montes de la comarca están en plena temporada cinegética, la cocina ofrece guisos de jabalí al vino tinto, perdiz estofada con verduras de huerta y, ocasionalmente, liebre a la cazadora. Todo ello complementado con embutidos de elaboración propia: salchichón curado, chorizo ahumado y fuet casero que nada tiene que envidiar a los de cualquier charcutería artesana.
El vino que se sirve —tinto, principalmente, aunque también hay blanco para quien lo prefiera— se saca directamente de las cubas de la bodega, a temperatura de cueva, y se lleva a la mesa en jarra de cerámica. Las viñas que se ven desde las ventanas son las mismas que produjeron ese vino: difícil encontrar mayor grado de terroir en un espacio tan modesto y tan auténtico.